Comentarios sobre la Película “Exit Trough the Gift Shop”. Trabajos Seleccionados: ARTEAGA, Javier M.

Publicamos aquí los trabajos prácticos seleccionados en cada Comisión sobre la Película Exist Trough the Gift Shop. La selección estuvo a cargo de los propios alumnos.  En la Comisión A: prof. Mabel Carral y María Alberó el trabajo seleccionado es el realizado por el estudiante ARTEAGA, Javier M.

(Sin título)

“Exit Through The Gift Shop” de Bansky, es un compilado de grabaciones realizadas por un individuo llamado Terry Guetta,  quien aparentemente no tiene intención alguna de ser “artista”, refiriéndonos claro, al sentido destacado de la palabra dentro del circuito del mundo artístico.

La película no tiene una estética convencional, posee un aspecto documental y por ende naturalizado. Como sucedía en “Tangos: El exilio de Gardel” de Pino Solanas. En ella, el director argentino presentaba algunas escenas de manera cotidiana, lo que generaba en el espectador una sensación de cercanía, un contacto más directo con lo que sucedía en la película.

“Exit Through The Gift Shop” muestra una cara del arte conceptual, desplazando a la concepción tradicional o resignificándola. Es así que se puede ver a la “Mona Lisa” de Da Vinci con un parche en el ojo, y aunque imagen trillada, por haber sido utilizada muchas veces por otros artistas, nos sirve de ejemplo si se trata de la manifestación de un arte provocativo y que critica. Es por ello que podemos hablar de un arte politizado.

En el sentido fáctico e intelectual, la industria cultural que sostiene las estrategias utilizadas por el director y por los artistas callejeros pueden dar paso a un “retorno de la política”, una forma de expresión, una manifestación en primer término crítica y en segundo reflexiva.

La transgresión es lo que motiva al artista que filma, y a la vez, al participar en la complicidad con sus compañeros, se convierte gustoso en parte de esa transgresión.

Esta idea de transgredir las concepciones tradicionales hace que el espectador se sienta partícipe y de alguna manera, desafiado a jugar (virtualmente) su juego, estimulando a la imaginación y provocando las ganas de salir a la calle y pintar. Aquí podemos relacionar los tres conceptos ejes de la experiencia antropológica del arte de Gadamer: juego, símbolo y fiesta.

Según el autor, el hombre tiene una tendencia innata al juego, al automovimiento.  No tiene metas ni fin, es simplemente el movimiento en cuanto movimiento. Así también la obra de Banksy es dinámica y procesual, nunca ha  sido sino que es. Siempre en un proceso, tanto para el artista como para el receptor (ambos, constantemente juegan frente a la imagen).

El concepto del símbolo, según Gadamer, está relacionado con una experiencia griega. Una tablilla  que se partía en dos para dos personas con el compromiso de complementarse en un todo íntegro al unirse en un encuentro. Lo simbólico no remite al significado sino que representa el significado. Lo simbólico en el arte, artista y espectador, indica qué tipo de juego es el arte. Y en esta película surte efecto, de manera constante un juego de contrarios, de mostración y ocultación, lo universal en lo particular, la presencia de lo que no está.

Y por último, la fiesta. La experiencia estética como “tiempo de celebración” en la película, nos aleja del tiempo lineal y nos sugiere lo eterno. Cada persona tendrá su vivencia particular, individual, será un disfrute perceptual en todo momento. Como en el juego, la obra siempre espera a ser festejada al sumergirnos en su espacio temporal y procesual.

Este proceso comienza a tener sentido si parte de un contexto, y dentro de éste, la globalización, el sistema capitalista, el  consumo, la identidad, etc. son el blanco perfecto al que se apunta. Una cuestión que nos termina implicando por ser parte y estar afectado por ello (tanto como espectador o como indivíduo en el mundo globalizado). Es decir, esas representaciones pictóricas o instalaciones contienen mensajes no tan subliminales, por lo que develarlos no resulta nada difícil. Por ejemplo, ante tanta imagen con las que nos topamos diariamente en las calles, no resulta difícil interpretar el significado de “un payaso de Mc.Donald’s gordo” o “una sopa Campbell’s hecha un aerosol sobredimensionado”.

En toda esta ensalada sabrosa de imágenes que brinda la película, Banksy es el ingrediente principal. Su aparición en el arte callejero le da una presencia a alguien que está ausente, alguien siempre oculto.

Teniendo en cuenta la dialéctica de Grüner, claramente, en la película los artistas juegan entre la relación presencia/ausencia y lo hace en distintos aspectos.

La gente reconoce al artista sin conocerlo.

En la película, Banksy, hace su aparición con la silueta en sombra y de fondo su taller (evidenciando que se trata de él). Dentro de este contexto la voz distorsionada del artista se oirá en público con su anonimato como marca de su propia imagen.

De alguna manera, en este caso, la silueta resulta una vez más una estrategia que saca a la luz lo invisible. Como en el Siluetazo de las Madres de Plaza de Mayo: haciendo aparecer al desaparecido.

Salvando la gran diferencia que existe entre “Exit Through The Gift Shop” y el “Siluetazo”, el primero se trata de una manifestación artística que puede o no estar politizada, en cambio el proceso del Siluetazo tiene un sutil tratamiento estético, que simbólicamente guarda una connotación metafísica contundente (el aura de Benjamin); El Siluetazo es un proceso que pasa de lo sensible y de lo inteligible a los fantasmas (miedos) respecto a los mecanismos de poder del estado y de la impotencia civil, en cambio “Exit Through The Gift Shop” es parte de las experiencias de distracción y el consumo de obras reproducibles que sustituyen a la experiencia áurica antigua.

Por otro lado, en el transcurso de la película, el personaje que narraba su propia experiencia de filmar a los artistas callejeros, logra ingresar al circuito artístico bajo los mimos mecanismos de los graffiteros, pero no por sus propios medios (únicamente), sino con la colaboración de los artistas convocados para su exposición. Por ejemplo el diseño de su rostro (filmando) que va a ser publicado en las calles, lo diseña otro artista obedeciendo a su pedido. Él, simplemente pega las imágenes. Acá entra en cuestión la dimensión ética del arte. Como en la película “F de falso”, es discutible, si en ese momento, Terry es artista o no.

El juicio de valor que realizan los expertos actualmente, y lo podemos observar en la película, no tiene que ver con la concepción clásica de belleza, sino que manejan otros parámetros impulsados por la inercia del sistema capitalista.

Terry, posteriormente, se dedicará de forma más íntegra a la realización de sus propios trabajos, pero lo cierto es que dentro del campo del arte, con su extravagancia manifiesta en su producción, no solo se lleva los honores, sino también su rédito monetario (que no es poco).

 

Acerca de Cátedra Fundamentos Estéticos/Estética Universidad Nacional de La Plata

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